Escrito por InFaMe Viernes, 01 de Octubre de 2010 13:37
La pregunta la hago, después de pasar una tarde observando a los visitantes del Ángel de la Independencia. Algunos, los más, lo visitan para conocerlo, suponen que visitar al DF debe implicar, entre otros puntos, retratarse al pie de la victoria alada.Pero hay otros que no sólo se fotografían de manera anecdótica. Lo hacen de forma determinante, los sábados por la tarde resulta un grato evento ver recorrer a un ejercito de quinceañeras acompàñadas de sus chambelanes posando para la foto que habrá de estar en la sala de su casa el resto de sus días. Los recién casados también se dan sus primeros mimos bajo el cobijo del monumento, esperando alargar la dicha hasta que la muerte los separe.
Como ellos, llegan recién graduados, titulados, ascendidos, y quienes acaban de conseguir algún logro importantísimo, todos ellos, con el fin de saciarse de alegría en el lugar correcto. Los triunfos electorales y deportivos, tanto nacionales, como internacionales, son desde ya, motivos suficientes para que los dfeños se reunan en su ángel en grandes cantidades a festejar, en ocasiones, al lado del protaginista del suceso.
Conozco desde quienes han propuesto matrimonio a su pareja en lo alto de la columna, o solo pedido noviazgos, o quienes van a tomar café mientras meditan, a escuchar música, a ver pasar los autos, hasta quienes sólo van a echarse un pestañazo en el pastito, para que pase el rato.
Aquí escuché un día a una pareja discutir; ella, indignada y muy segura de si, le estampó al individuo: -¡Ya no me importa, lo nuestro terminó!, el hombre desesperado, contestó muy astuto -¡No terroncito, tú no me puedes terminar justo hoy, y justo aquí!. Y la dama calló, supongo que se retractó, y que en ello, el ángel algo tuvo que ver. ¿O no?. ¿Y a tí, para qué se te antoja el ángel de reforma?
Escuchemos a los entrevistados en DFpodcast:














